31 marzo, 2015

Vilnius


Vilnius

Vilnius, una ciudad que no sabríamos situar en el mapa, pero que posee un precioso centro histórico.

Vilnius es la capital de Lituania, una de las Repúblicas Bálticas. Lituania es un país nuevo, consiguió la independencia de la Unión Soviética en 1990, aunque anteriormente fue independiente entre 1920 y 1940. Un país que prácticamente lo conocía por el baloncesto, porque… quien no ha oído hablar del Zalguiris de Kaunas o de Arvidas Sabonis?

Después de nuestra primera etapa de viaje, Cracovia, nos propusimos visitar las capitales bálticas y la primera era Vilnius. No llevaba ninguna idea preconcebida porque nadie me había hablado de ella ( ni del resto de ciudades que iba a visitar ) ni había leído nada al respecto. Así que todo lo que me iba a encontrar iba a ser nuevo para mi. Cada vez opto mas por visitar las ciudades y/o países casi sin informarme para ir sin expectativas y poder sorprenderme mas.

Después de otra “excursión” al aeropuerto de Cracovia en el bus 292 y un breve tránsito en Varsovia, llegué a Vilnius. Como llegaba a una hora prudencial, pensé en ir al hotel en transporte público, los autobuses 1 o 2 o bien en tren, porque cualquiera de ellos paraban delante del hotel. Después de pasar mas de 25 buses de la línea 3 y 10 de la 88, cuando ya me iba para el tren, llegó el 2, increíble después de 45 minutos de espera a -1 grados!!!

Escogí el hotel porque la situación era buena aún sin estar en el centro histórico, desde la ventana podía ver la Puerta del Alba, la única puerta de la fortaleza medieval que queda en pie. En cualquiera de estas ciudades del norte de Europa, Stare Miasto significa ciudad antigua, estaréis en el centro histórico de la ciudad.

Mi visita empezó en uno de los mercados de la ciudad, a escasos 5 minutos a pie del hotel, siempre que tengo la oportunidad me paso por los mercados.
Entre en el Stare Miasto a través de la Puerta del Alba, la única puerta de la fortaleza medieval que queda en pie, e hice la primera visita: la capilla de María Bendecida que se encuentra en la misma Puerta del Alba porque antiguamente en todas las puertas de acceso a la ciudad, había un espacio para poner imágenes religiosas para que salvaguardaran a la ciudad o que dieran suerte a los viajeros que dejaban la ciudad. Me costó 3 visitas poder entrar en la capilla porque siempre me encontraba un oficio religioso. Me sorprendió el fervor religioso de la ciudad porque las iglesias estaban llenas y había gente en la calle donde los altavoces retransmitían el oficio religioso. A escasos metros de esta capilla, está la iglesia católica de Santa Teresa y la iglesia ortodoxa del Espíritu Santo. Después de estas primeras visitas comencé a caminar sin rumbo fijo. Escogía los caminos dependiendo de lo que iba llamando la atención: callejuelas, iglesias, …


Así, callejeando, me planté delante de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad: el antiguo ayuntamiento y actual oficina de información turística, un edificio que con su estilo neoclásico, o eso dicen, es un contrapunto dentro de un casco histórico lleno de callejuelas y pequeños rincones.

Desde aquí cogí la calle Pilies, la principal calle turística de esta zona y que recorreremos unas cuantas veces durante nuestra visita, para ir llegando poco a poco a la catedral, la principal iglesia católica del país. Le pasa como al ayuntamiento, su estilo arquitectónico contrasta con el resto del centro histórico. Su interior es sobrio pero es en las capillas laterales donde podemos apreciar la infinidad de detalles que tiene. En el exterior, y separada de la catedral, cosa que me chocó bastante, contemplamos una torre, que formó parte de las murallas medievales, que hace las veces de campanario de la catedral. Solo un par de anécdotas: la Catedral se construyó en el mismo lugar donde se rendía culto a Perkünas, rey lituano del trueno, y durante época soviética fue reconvertida a galería fotográfica.

Otra de las iglesias típicas de Vilnius es la iglesia de Santa Ana con su extravagante estilo y construida a base de ladrillos rojos. Me comentan que la fachada está prácticamente igual que cuando la construyeron en el año 1500 ya que prácticamente su fachada se ha mantenido intacta.

De allí me acerqué a otro de los iconos de la ciudad: Las ruinas del antiguo castillo que protegió a Vilnius durante sus inicios y que hoy tan sólo se conserva la torre Gediminas. Subí por un empinado y empedrado camino hasta lo alto de la torre, en caso necesario, hay un ascensor que nos facilita el acceso a lo alto de la torre, desde donde disfruté de una esplendida vista de la ciudad.

Desde la torre Gediminas me acerqué a una de las visitas imprescindibles: la iglesia de San Pedro y San Pablo, una de las iglesias mas bonitas de la ciudad, no por su belleza exterior, es bastante normal, sino por los miles de detalles que encontramos en su interior. Detalles que, que representan pasajes de la biblia, abarrotan las paredes, techos y columnas de cada rincón del templo: es un espectáculo visual impresionante.


De vuelta al centro de la ciudad, entré en el parque Kalnai para ir a la colina donde se encuentran las conocidas tres cruces de Vilnius. Encontré un camino que se enfilaba por la montaña pero que iba directo al monumento de las 3 cruces. Un monumento que corona la ciudad y que tiene un significado patrio y religioso. En la colina hay 6 cruces: Las tres originales que se colocaron en el año 1916 —y que el gobierno soviético destruyó en 1950— y las tres modernas que se colocaron más arriba en el año 1989. Las antiguas están tiradas en el suelo, según quedaron tras ser demolidas permaneciendo ahí como recuerdo. Lo mejor de este monumento es el poder disfrutar de este precioso parque y que tiene un mirador con unas preciosas vistas panorámicas de la ciudad.

Después de la visita a las 3 cruces, me fui para la República Independiente de Užupis. Užupis es un barrio de Vilnius que tuvo gran auge antes de la 2º Guerra Mundial gracias a la comunidad judía. Pero entre la ocupación nazi y los primeros años de la soviética, dejaron un barrio depauperado. Esto cambió durante los años 80 porque las viviendas empezaron a ser ocupadas por artistas y empezó a cambiar la vida y el aspecto del barrio. Y después de la independencia de Lituania, se creó la República Independiente de Užupis, eso sí… no reconocida oficialmente. En una de sus calles encontramos su particular constitución, con 41 curiosas leyes que mencionamos al final del artículo, que se estableció en 1997 cuando Užupis se declaró república independiente. La república cuenta con su propia bandera, moneda, presidente e incluso un pequeño ejército de poco más de 10 soldados…..cuyas armas son brochas y pinturas :-)

Otras de las 2 visitas que recomiendo son:
El Museo de las Victimas del Genocidio, por el nombre podemos pensar que trata sobre todo de la ocupación nazi del país pero no es así, porque trata, mayoritariamente, de la ocupación soviética y el genocidio que se produjo sobre toda la población lituana, no solo la judía o las minorías étnicas.
La iglesia ortodoxa de la Aparición de la Santísima Virgen, al final de la calle Gedimino (la calle comercial mas importante la ciudad y que sale de la plaza de la Catedral), tiene una preciosas cúpulas que se van abriendo a medida que te acercas y no nos olvidemos de los detalles de su interior.

Y si vas a Vilnius con tu coche, aparca bien! sino, atente a las consecuencias: Campaña contra conductores incívicos

Artículos de la Constitución de la República Independiente de Užupis
Todo el mundo tiene derecho a vivir a las orillas del Río Vilnia, mientras el Río Vilnia tiene de derecho de fluir al
lado de todo el mundo.
Todo el mundo tiene derecho a agua caliente, calefacción en invierno, y un tejado.
Todo el mundo tiene derecho a morir, pero no es una obligación.
Todo el mundo tiene derecho a cometer errores.
Todo el mundo tiene derecho a la individualidad.
Todo el mundo tiene derecho a amar.
Todo el mundo tiene derecho a no ser amado, pero no necesariamente.
Todo el mundo tiene derecho a no ser distinguido ni famoso.
Todo el mundo tiene derecho a no hacer el vago.
Todo el mundo tiene derecho a amar y a cuidar un gato.
Todo el mundo tiene derecho a cuidar un perro hasta que uno de los dos muera.
Un perro tiene derecho a ser un perro.
Un gato no está obligado a amar a su dueño, pero debe ayudarle en los momentos difíciles.
Todo el mundo tiene derecho a no darse cuenta de sus obligaciones alguna vez.
Todo el mundo tiene derecho a tener dudas, pero no es una obligación.
Todo el mundo tiene derecho a ser feliz.
Todo el mundo tiene derecho a ser infeliz.
Todo el mundo tiene derecho a estar en silencio.
Todo el mundo tiene derecho a tener fe.
Nadie tiene el derecho a actuar con violencia.
Todo el mundo tiene derecho a darse cuenta de su insignificancia y magnificencia.
Todo el mundo tiene derecho a abusar de la eternidad.
Todo el mundo tiene derecho a entender.
Todo el mundo tiene derecho a no entender nada.
Todo el mundo tiene derecho a tener varias nacionalidades.
Todo el mundo tiene derecho a celebrar o no su cumpleaños.
Todo el mundo debe recordar su nombre.
Todo el mundo puede compartir aquello que posee.
Nadie puede compartir aquello que no es suyo.
Todo el mundo tiene derecho a tener hermanos, hermanas, padres y madres.
Todo el mundo es capaz de ser independiente.
Todo el mundo es responsable de su propia libertad.
Todo el mundo tiene derecho a llorar.
Todo el mundo tiene derecho a ser malentendido.
Nadie tiene derecho a hacer sentir culpable a otros.
Todo el mundo tiene derecho a llevar las cosas al plano personal.
Todo el mundo tiene derecho a no tener derechos.
Todo el mundo tiene derecho a no estar asustado.
No derrotes a otros.
No tomes venganza.
No te rindas.

Y como siempre como final del artículo, os dejo un link con mas fotos de nuestra visita a Vilnius.


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